domingo, 12 de julio de 2009

LO QUE PUEDE HACER UNA COLA – BAHÍA DE HALONG

Cuenta la leyenda que un dragón saliendo de una montaña hacia el mar, coleteó fuerte y rompió la montaña, formando y desparramando en la bahía miles de pequeñas islas de formaciones rocosas.

Cuando la naturaleza se expresa el hombre debe frenar y admirar/obervar/absorver; igual que en Jiuzhaigou, no hay palabras para expresar el paseo a través de los islotes, ni las fotos lo pueden reflejar.

Primer día subimos al barco, almorzamos, fuimos a visitar dos cavernas, paseamos por la bahía, nos bañamos (descubrimos en carne propia que acá también hay aguas vivas y que pican igual que en Uruguay), vimos la puesta del sol, cenamos y después nos quedamos un par de horas en el techo del barco disfrutando de la noche con nuestro clásico licor casero.

El segundo día nos quisimos levantar temprano para ver el amanecer pero estábamos muertos y nos lo perdimos. De todas formas nos teníamos que levantar temprano porque 6.30 teníamos kayak al rededor de algunas islas. De ahí nos fuimos a Cat Ba, una isla muy grande que una de las funciones que tuvo durante la guerra era refugiar y cuidar a los soldados heridos.
Una vez en la isla subimos un cerro que tenía un mirador para vigilar focos de incendio en la isla. Después fuimos a almorzar y de ahí a la isla de los monos. Es una reserva natural de monos con dos playas muy lindas. Ahí estuvimos mano a mano con monos sueltos y disfrutamos del agua cristalina. Volvimos a Cat Ba y alquilamos unas bicis dobles para recorrer la rambla portuaria antes de la cena. Por todos lados vendían perlas, porque es una zona típica de cría de ostras; hay un sin fin de perlas, de varios colores, tamaños y calidades.
Después de cenar fuimos a un pub tomamos algo con unos italianos que conocimos y con nuestro guía, que era re macanudo. Después, al sobre.
Al tercer día nos íbamos temprano de la isla así que nos levantamos con tiempo para poder darnos nuestro último baño en las aguas de la Bahía de Halong. De Cat Ba nos fuimos en barco paseando por la bahía hasta la ciudad de Halong (en el continente) donde almorzamos y de ahí vuelta a Hanoi.

MOTO BOCINERA - HANOI

Llegamos a la capital de Vietnam en tren; fuimos recibidos por un sin fin de motos bochincheras que hacían competencia a ver cuál tocaba más bocina, los autos por supuesto también entraban en el juego.

El primer día salimos a recorrer la ciudad vieja. La zona está llena de comercios que se dividen por rubros en distintas calles; así hay una calle con zapaterías, otra con ferreterías, otras con ropa y hasta más específicas, por ejemplo una calle con casas que venden remeras deportivas. Muchos comercios, uno de cada dos, tienen servicios de tour; entrás en una zapatería, pedís para ver unas zapatillas y te traen el folleto con la excursión a tal o cual lugar, es impresionante.

Acá parece que no existe patentar los nombres de las empresas; cuando a una empresa le esta yendo bien, enseguida se le instalan otras al lado con el mismo nombre y servicio y nunca te podés dar cuenta cuál es la original y cuál es la trucha.

De noche fuimos al teatro a ver un espectáculo de marionetas de agua. Es una tradición centenaria de Hanoi, tiene unos diez siglos. En sí no nos pareció una gran obra, pero tiene varias cosas interesantes: los instrumentos típicos vietnamitas que son súper raros, la calidad de las marionetas y la destreza que tienen los artistas para manejarlas.

El segundo día queríamos visitar el mausoleo de Ho Chi Minh y algunos museos pero estuvimos cruzados con los horarios y no pudimos entrar a todos los que queríamos. Además perdimos varias horas mandando encomienda a Uruguay, porque veníamos desde China muy cargados.

Para el 3 de mayo contratamos un tour a la bahía de Halong por tres días y dos noches (la primera en el barco y la segunda en un hotel en la isla Cat Ba). El tour tenía además visita a cavernas, kayak, playas en islas y una visita a un parque natural en una de las islas.

SENSACIONES

Dicen que las comparaciones son odiosas y es verdad. Los primeros diez días que estuvimos en Vietnam nos pasamos comparando a los vietnamitas con los chinos y como conocimos a gente fenomenal en el gigante asiático, no estábamos disfrutando mucho la estadía en Vietnam. Creímos que la comunicación iba a ser más sencilla, porque supuestamente hablan más inglés, pero no es tan así. Además, hay que pelear todos los precios; nos habían dicho que Vietnam era más barato que China y nos calentábamos cuando no conseguíamos bajar los precios. Cuando contratamos tour teníamos que asegurarnos de tener todas las prestaciones escritas en un recibo, porque nos enteramos de que varias agencias no cumplían los servicios que te ofrecían y sin recibo no tenías cómo protestar. Fue un tanto agotador. Nos calentamos más de una vez y los puteamos en otras varias ocasiones. Tenemos que apreciar a Vietnam tal como es, sin comparar; observar y conocer, sin convertirlos en dioses ni demonios… y aprender, para eso estamos haciendo este viaje.

VIETNAM, FRASES CLAVES

Hola = sin-chao
Adiós = tam-bien
Gracias = ca-mon
Sí = ya
No = kom
Por favor = la-mon
Arroz = com
Rollito vietnamita = nem
Pescado = ca
La cuenta = tan-tien
Bus = sa-bi
Bathroom = fom duhm

ARRANCANDO VIETNAM






Vietnam nos recibió con mucha lluvia, estamos desde hace tres días y sólo uno permitió salir a recorrer tranquilos; los otros dos salimos bajo agua. Ya encontramos los primeros contrastes con China, son mucho más limpios que los chinos y hablan más inglés; aparentemente todos hablan algo de inglés, pero la mayoría saben lo mínimo indispensable como para ofrecerte lo que tienen, sea un producto o un servicio. Son negociadores a más no poder. En una casa u hotel podés encontrarte con una agencia de turismo, una arrendadora de bicis y motos, un kiosco o todo a la vez!

Abandonamos los techitos chinos, construcciones de madera y barro para adentrarnos en construcciones de ladrillo y planchada, mucho más parecidas a las nuestras, tienen una influencia occidental mucho mayor. Vietnam originalmente tenía una cultura muy semejante a la China, pero los franceses llegaron a colonizar y cambiaron muchas tradiciones; de pique quemaron libros y les impusieron el alfabeto occidental. La relación de Vietnam con occidente se fue dando a los ponchazos; siglos después de los franceses llegaron los americanos para pelear contra los comunistas y el país quedó destruido.

Vietnam parece estar mucho más abierto al mundo que China; quizás por su historia, quizás porque es un país pequeño y necesita el intercambio con el exterior para sobrevivir. Además la gente es muy simpática, en los pueblos chicos sonríen y te saludan todo el tiempo.

Estamos en Sapa un pueblo cerca de la frontera con China, es conocido porque en sus alrededores tiene muchas villas de vietnamitas que aún mantienen costumbres antiguas; se ve en la vestimenta, en el estilo de trabajo, en las casas. Hacen todo a mano, desde los tejidos e hilados hasta el arado de la tierra que es con herramientas de madera tiradas por bueyes.

Estas villas, si bien son muy tradicionales, aprovechan también el turismo. A penas llegas se te tiran arriban mujeres y niños para vender sus artesanías. Algunas de las frases con las que arrancan: Buy me, Which is your name? From which country are you? How old are you? Do you have children? Al principio parece que todos hablan bastante inglés, pero la conversación no va mucho más allá de esas frases, salvo con algunas personas.

Ayer alquilamos dos motos para los cuatro. Empezamos con el pié izquierdo, porque ya de pique nos cagaron. Había dos tipos de motos y dos precios, las honda y unas truchas chinas. Nosotros alquilamos dos hondas, pero una de esas lo único que tenía de honda era una calcomanía. Era una garra, pero nosotros con la emoción de alquilar motos, ni nos dimos cuenta hasta que ya estábamos lejos, cosas que pasan. En China la gente no era tan así; los chinos son bravos para negociar, pero cuando llegás a un acuerdo cumplen con su palabra. En Vietnam parece que tenés que estar más atento para que no te jineteen.

Volviendo a las motos, todos teníamos algo de teoría pero poco y nada de práctica. Nos fue bastante bien, los caminos no eran fáciles, mucho barro y pozos, pero le fuimos agarrando la mano; sólo tuvimos una caída, nada grave, nosotros intactos, no así la moto trucha, a la que se le rompieron algunas partes. Por suerte no nos cobraron nada, porque estuvimos media hora reprochándoles que nos habían dado la moto trucha y habíamos pagado más.

Empezamos la recorrida por la villa de Lao Chai. El primer contacto es con una escuela, con salones de madera, sin puertas y pocas sillas. Los niños estaban en el recreo, así que aprovechamos a meternos para adentro, hablamos un poco con una maestra y a Majo le salió la niña de adentro y se metió en el juego de las nenas que estaban jugando al elástico; sí, al elástico, también se juega de este lado del mundo.

De ahí seguimos hacia el valle y nos cruzamos con alguna construcción, eran muchos trabajando y volvimos a ver la clásica construcción de madera china (pero sin techitos en punta ni adornados).

Las villas están entre las montañas y aprovechan todas las laderas para cultivar en terrazas. Todas las terrazas están comunicadas con sanjas a través de las que corre el riego. Casi todos los cultivos son con inundación, calculamos que es todo arroz, pero también se pueden ver otro tipo de plantas.

De ahí seguimos hacia Ta Van, otra villa, a través de unos caminos angostos y más difíciles de manejar la moto, pero igual le metimos para adelante. Ahí paramos para almorzar, nos metimos primero en un almacén que parecía ofrecer comida, pero sólo tenía refrescos y galletitas. Encontramos otro con cocina y nos metimos para adentro. Nos ofrecieron la comida que tenían hecha, pero no nos apetecía. Habíamos visto que tenía papa, cebolla y huevos a la venta, entonces le pedimos que nos cocinara eso. Nos hizo un rico ensopado. Tratamos de ayudarlos a cocinar, pero obviamente lo hacen mejor que nosotros así que no les fuimos de mucha ayuda pero al menos vimos cómo cocinaban. Definitivamente son mucho más limpios que los chinos, mesadas limpias, trapos limpios, cuchillos limpios, manos limpias…

Después emprendimos rumbo hacia Giang Ta Chai donde paramos a comer helado y de ahí seguimos a Ban Ho donde había termas y cascadas. Primero fuimos a las termas, pero nos llevamos otra desilusión (al igual que en las de China), chuiquita, agua tibia tirando a fría, pero al menos éstas estaban limpias. Pero como todo, había que pagar y no nos pareció que valía la pena. Además ya se nos había hecho tarde para la vuelta así que también nos quedamos con las ganas de ver las cascadas.

De noche nos fuimos a un restorán a festejar el día, ofrecían un menú completo bastante variado y rico. Lo extraño fue el postre que ofrecían panqueque de limón, cuando llegó el plato lo único que había era un panqueque y un pedazo de limón, esperamos un rato a que trajeran el relleno, pero cuando nos dimos cuentas que eso era todo escurrimos el pedacito de limón en el panqueque, le tiramos un poco de azúcar por arriba y marchó para adentro. No resultó tan malo el postre a pesar de no tener relleno, pueden probarlo en sus casas.

La última mañana que estuvimos en Sapa, salimos a caminar, y como de costumbre cinco mujeres nos empezaron a perseguir para que les compráramos algo. Después de sucesivos intentos para hacerles entender que no les íbamos a comprar nada, nos pusimos a cantar y a hacer pavadas y se reían como locas. El siguiente intento de acercarnos a ellas fue dándoles a probar mate, definitivamente es un objeto q les llama la atención. Sólo una se animó a probarlo, fue muy gracioso ver sus gestos.

APUNTES CHINOS

CHINA POR TIERRA

China está atravesada por un sistema férreo impresionante, que sale de las grandes ciudades en casi todas las direcciones. Hay cuatro tipos de trenes: D, T, K y los sin letra; lo que varía es la calidad y rapidez, los mejores son los D y los peores los sin letra.
Pero entre ciudades menos importantes, sobre todo en el centro-oeste de China, el ómnibus es el medio de transporte por excelencia; es la zona menos desarrollada. Igual impresiona el nivel de las carreteras, está bárbaro, teniendo en cuenta las distancias enormes que tienen que cubrir y la cantidad de montañas que atraviesan. Es difícil manejar, porque las carreteras están llenas de curvas cerradas que van por las laderas de las montañas, es casi imposible ver lo que viene de frente. Los chinos manejan tranquilos, no se calientan si tienen que frenar para dejar pasar al que viene de frente, pero apenas pueden meten para como locos al acelerador. Una de las rutas que hicimos es tan complicada que sólo se puede transitar durante el día, en la provincia de Sichuan, donde se produjo el terremoto el año pasado.


W.C.

En las ciudades importantes nos encontramos con muchas indicaciones en inglés. Pero en la medida que nos alejábamos a zonas menos pobladas, hacia el centro del país, las indicaciones eran solamente de los ideogramas indescifrables del idioma chino. Rarísima vez se ve alguna cosa escrita e inglés; aunque siempre esta la excepción: en todos lados el cartel para indicar el baño es: WC, ni siquiera está en idioma chino.


PERSONAJES CHINOS PARA EL RECUERDO

El viejo de Shangai que estaba haciendo chi kung en la plaza y nos enseñó a saludar juntando las manos y haciendo una reverencia.

El policía de la terminal de tren de Shangai que hizo que pasáramos la noche en la sala vip cuando perdimos el tren.

Nicholas; lo conocimos en el tren a Beijing pidiéndole que nos cambie el asiento para que Andrés y Gabi fueran juntos. En Beijing nos explicó cómo llegar al hostel, nos sacó a pasear toda una tarde y nos llevó a cenar. Hizo doce horas de tren para ir con nosotros hasta Pingyao, y conocer juntos la ciudad.
Trabaja en una empresa que fabrican paneles solares y productos que se alimentan con luz solar. Nos regaló a cada uno una linterna que se carga al sol (diseñada por él) y un juego de palitos chinos.

El hombre que nos guió y pagó el subte cuando llegamos a Beijing.

El que nos llevó en auto, de onda, desde la terminal de tren de Mianyang a la de ómnibus porque supuestamente estaba por salir el último ómnibus de ese día que nos servía.

Chris. En el omnibus a Songpan conocimos a Chris. Con su celular desde el ómnibus nos reservó un hostel. Esa noche fuimos a cenar con ella y nos contó bastante de China.

Juan Osvaldo y Tomas fueron los guías de nuestra cabalgata. No hablaban una pizca de inglés, todo fue por señas; no hubo forma de averiguar sus nombres, por eso los bautizamos. El mayor intercambio que tuvimos fue de canciones alrededor de la fogata, la noche que pasamos con ellos, muy divertido. Nos trataron súper bien, nos sorprendió su sencillez y alegría.

Emma, es una emprendedora neta; tiene un bar para mochileros en Songpan. Es muy atenta, trata de hacerte sentir como en tú casa. Nos aconsejó en un montón de cosas y nos ayudó con todo lo que le pedimos.
La chica de Kunming que caminó unas diez cuadras con nosotros para llevarnos hasta un banco; como no sabía explicarnos en inglés cómo llegar, fue con nosotros hasta ahí.

jueves, 14 de mayo de 2009

PUESTA A PUNTO

Hola!
hoy colgamos cuentos de nuestros pasos por la ciudad de Mianyang, antes de llegar al parque de Jiuzhaigou.
Y más anéctodas de lo que hicimos en Songpan: el pueblo, el horse trekking y un monasterio tibetano de la zona.

No pusimos fotos, en la próxima las colgamos

Abrazo!