martes, 28 de abril de 2009

HACIA EL SUR DE CHINA, CAMINO A VIETNAM

El 24 de abril dejamos Songpan. Tomamos bus para Chengdu, tempranito (6 am). Un viaje de los más pintorescos y complicados, entre las montañas, a alturas donde todavía se veía mucha nieve aunque era primavera, carretera fina y por momentos con piedras que se habían caído de las paredes rocosas de la vuelta.

Nos marcamos el objetivo de bajar expreso hacia Vietnam. Teníamos que salir de China antes del 30 de abril, así que metimos viaje maratónico.

En Chengdu pasamos una noche y al día siguiente tomamos tren para Kunming. Compramos tickets para un tren K. Agarramos los mejores lugares (soft sleeper): un cubículo de cuatro camas sólo para nosotros con puerta y tranca. El viaje fue de 20 horas, pero fue el mejor de todos por lo cómodos que estábamos. Nos hicimos terrible surtido y para la noche nos armamos un licor casero (leche condensada con brandi, mezclados a baño maría). Como pueden ver armamos terrible campamento y cada vez nos tratamos peor jeje.

Llegados a Kunming dejamos los bolsos en la terminal, fuimos a comprar los boletos a la frontera (Hekou) y después a recorrer la ciudad. Es muy grande y tiene muchos atractivos turísticos pero todos lejos, por ende sólo nos limitamos a caminar en el radio de la terminal.

El ómnibus a la frontera demoraba 10 horas, pero nosotros salimos a las 7.30 pm y llegamos después de las 7 am. Se nos hizo laaaargo, no solo por las horas de viaje, sino también que descansamos poco, porque cuando estábamos subiendo el guarda nos mostró un cartel que decía “cuidado con los ladrones”, por lo que estuvimos medio alertas toda la noche…

Escurrimos bien los 30 días de visa que teníamos jeje, y quedó tanto por conocer! Excusa quizás para un próximo viaje. China es inmensa, variada y tiene mucho para ver.

sábado, 25 de abril de 2009

PUESTA A PUNTO

Hola, estamos en Vietnam, todo viene bien, lo único es que acá no hay tanta posibilidad de internet como en China, por eso estamos atrasados con los cuentos.

Estuvimos por Sapa, Hanoi, Bahía de Halong, Hue y Hoi An. Esta noche salimos rumbo a Ho Chi Minh. Ya estuvimos haciendo modificaciones al itinerario, vamos a pasar un par de días por Kuala Lumpur. Después les contamos más.

Hoy subimos fotos de Jiuzhaigou. Pueden verlas cliqueando donde dice "fotos".

Abrazo!

viernes, 24 de abril de 2009

UN PUEBLO DEL INTERIOR, SONGPAN

Después de disfrutar de Jiuzhaigou nos fuimos a Songpan, un pueblo que queda a 100 km., porque nos dijeron que desde ahí se podía hacer la cabalgata a caballo que estábamos buscando. Es una localidad chica, con cosas bien típicas de campo, como un pueblo del interior de Uruguay. Es mucho más sencillo que las otras ciudades que visitamos. Nos resultó amigable para movernos y nos gustó mucho.

Como siempre desde el arranque, encontramos a algún chino que nos diera una buena mano. No habíamos encontrado todavía lugar donde quedarnos y en el ómnibus de ida conocimos a Chris y a su madre. Nos contaron del hostel que habían reservado ellas y nos reservaron a través de su celular para nosotros.

(SONGPAN - fotos del pueblo)

De tarde salimos a recorrer las calles; nos parecieron súper pintorescas. Había banderines de colores por todos lados (típico de pueblo tibetano). Vimos mucha gente vestida “normal”, como nosotros, y muchos con vestimentas típicas de la zona: telas y tejidos en la cabeza como turbantes, sombreros de varios tipos, mantas gruesas que tomaban forma de túnica o delantal y se lo agarraban con cintos, algunos eran de metal, bastante gruesos y todos tallados. Muchos niños, por todos lados; la mitad nos decía “hello” y se empezaba a reír, seguidos por los mayores del entorno.

Caminando entre las calles vimos en un callejón mucha gente y nos acercamos para chusmear, al mejor estilo chino jeje. Obviamente enseguida llamamos la atención y teníamos varios ojos arriba nuestro. Todos nos hablaban y se reían, pero ninguno hablaba inglés así que no entendíamos nada. Estaban comiendo en la calle, había mesitas con banquetas, una mesa grande donde apoyaban fuentes y varias cocinas improvisadas en tanques sobre las que se apoyaban unas ollas enormes. Parecía como un comedor público o una olla popular. Nos paramos a mirar y enseguida nos ofrecieron; les hicimos señas de que nos sirvieran un poco como para probar, pero nos sirvieron un platazo. Había varias ollas, todas con distintos tipos de comida. Nos dieron a probar de cada una. Todas muy picantes! La primera la comimos con gran esfuerzo pero las siguientes sólo nos dio para probarlas, eran muy fuertes. Les hacíamos señas de que nos estábamos quemando la boca y se morían de risa. Nos acercaron también un pote de arroz, que en parte ayudó a apagar el fuego.

Antes de despedirnos nos sacamos unas fotos y una de las cocineras, la más joven, nos dijo – en señas nuevamente – que le mandáramos las fotos por correo (el tradicional!). Sacamos la libretita y nos escribió la dirección en ideogramas chinos, como si nosotros entendiéramos algo! Después pedimos que nos lo tradujeran, para descifrar lo que decía.


A CABALLO POR CAMPOS CHINOS
(fotos del horse trecking)

Salimos el 22 de abril a las 9 de la mañana. Éramos nosotros cuatro y tres guías tibetanos que no hablaban una pizca de inglés. Después de tres horas y media a caballo por las montañas y carreteras llegamos al campamento, que consistía en una cabaña-tapera donde había una cocina a leña y afuera un lugar al descampado donde se armarían las dos carpas para dormir.

Nos prepararon un almuerzo sencillo y picante, pero estaba rico; consistía en unos pepinos saltados acompañados con unos panes caseros. De tarde nos llevaron hasta la puerta de otra reserva natural, para recorrerla por nuestra cuenta y volver después al campamento. El parque tenía varios lagos y unas termas. Lamentablemente, casi todos los lagos estaban secos y las termas estaban frías y sucias. De todas formas teníamos que bañarnos aunque sea una vez en China, así que pelamos ropa y al agua! El lugar era lindo, pero claro, al lado de Jiuzhaigou no tenía nada que hacer.

A la vuelta nos esperaban con las carpas armadas y la cena lista. Esta vez la comida fue más contundente. Después de la cena pintó fogón y cantarola improvisada en español y tibetano a la luz de las nubes, muy divertido! Se venía una linda tormenta así que nos quedamos con las ganas de meter una buena noche de estrellas. Llovió toda la noche pero a la mañana siguiente ya estaba todo despejado. Arrancamos el día con unos buenos mates y desayunamos “livianito”: arroz frito con huevos, verduras (poco picantes o muy picantes, eran las dos opciones que teníamos) y sopa de noodles (una especie de fideos de arroz, típicos de China). Después de la panzada emprendimos la vuelta entre cabalgatas y caminatas.


EMMA´S KITCHEN

El día que llegamos a Songpan se nos acercó una chica para ofrecernos asistencia. Hablaba perfectamente inglés. Al principio no le dimos demasiada bola. Nos dio una tarjetita que decía Emma´s Kitchen y nos dijo que si precisábamos algo pasáramos por ahí. Esta chica, que era Emma, es una tibetana que tiene un barcito pensado especialmente para mochileros y extranjeros: comida occidental, Internet, guías de distintas partes de Asia y mapas. Si bien nuestra idea del viaje es interactuar con lo local, saltamos de felicidad al poder comunicarnos más fluidamente y encontrar comida no picante y más perecida a la nuestra. Terminó siendo una referencia y nos ayudó a conseguir cosas que precisábamos, haciendo de traductora. Para ella esto es un negocio, su forma de mantenerse, pero igual nos pareció súper atenta y generosa. Una tipa emprendedora, que la pelea, ella misma cocina, atiende y promociona su local con ayuda de dos gurises más. Después del terremoto del año pasado, la afluencia de turistas a la zona quedó casi nula, por eso Emma también estaba copada de que visitáramos sus tierras.


MONASTERIO TIBETANO DEL ESTE
(Fotos monasterio)

El último día en Songpan fuimos a conocer un monasterio que queda a unos 20 kilómetros, en una villa tibetana. Sólo se puede ir en taxi o mini-van que contratás desde el pueblo. La villa era un salpicón de 20 casas y entre medio de ellas templos y lugares de oración. Los tibetanos rezan de una forma original; tienen unos corredores donde hay cilindros con oraciones, vos tenés que ir pasando y haciéndolos girar, y así vas rezando. Lo habíamos leído por ahí, pero un monje veterano con el que nos encontramos nos mostró en señas que sí, que así rezaba, y fuimos atrás de él girando los cilindros.

Después nos encontramos con monjes adolescentes o pichones de monjes; sabían dos o tres palabras en inglés. Nos saludaban, se reían, nos hacían comentarios inentendibles, se reían otra vez. Nos mostraron una especie de rosario que tienen con el que también hacen oraciones. Después se volvían a reír por la cantidad de pelos en las piernas y brazos de Alex (porque ellos apenas tienen). Nos hicieron una recorrida por varios templos, nos mostraban con señas algunas cosas de sus ritos, como prender inciensos o leer oraciones tocando el tambor. A las 2 horas y media nos estábamos volviendo para Songpan.

miércoles, 22 de abril de 2009

ODISEA CON BUEN PUERTO

MIANYANG, DE PASO

Solo teníamos claro que queríamos llegar a Jiuzhaigou. No es un lugar sencillo para ir, nunca lo fue, está metido entre las montañas; además, el año pasado con el terremoto muchas rutas se cerraron, lo que complica aún más la llegada hasta ahí. El sismo tuvo epicentro en la provincia de Sichuan, justamente donde queda Jiuzhaigou. Mirando el mapa y con un mínimo de información de Internet, tiramos monedita para marcar el siguiente destino: Mianyang; desde ahí podíamos tomarnos un ómnibus hasta el parque.

El tren era de 16 horas y los tickets los sacamos a último momento, esto implicó viajar en los peores asientos (hard seat), duros, que no se reclinan, poco lugar para las piernas y menos que menos para los bolsos. De acá en más todo fue una odisea.

Nos fuimos a la estación dos horas antes de que arrancara el tren, cosa de estar en primer lugar en la fila y poder conseguir lugar para los bolsos; porque siempre viajan muchos chinos en el tren; en realidad siempre hay muchos chinos en todos lados. Llegamos un tanto agitados a la estación y ya había una linda fila de gente; todos locales, con muchos bolsos, cajas, bolsitos y bolsotes, se ve que no somos los únicos vivos jeje.

Desde donde estábamos hasta la vía del tren habían unos 300 metros con corredores y escaleras de por medio. Durante esas dos horas de espera planeamos la forma de conseguir lugar para nuestros bolsos. Caminar rápido para ganar lugares y llegar lo antes posible a nuestro vagón, para tirar las “pequeñas” mochilas que llevábamos en los guardabultos disponibles. La hora de abrir la puerta se aproximaba y nos inquietábamos; cada vez llegaban más chinos con mucha carga, todo el mundo apretaba, se apelotonaba, y de a poco muchos se iban colando, no más panchos por el costado. Nosotros puteábamos y nos poníamos ansiosos. En eso sonó la campana, se abrió la puerta y empezó el embudo, la desesperación por hacernos lugar en el enjambre de gente. A pararse rápido, mochilas al hombro, mochilita a la mano, matera, la bolsa de la comida, la otra bolsita. "¿Estamos listos? ¿No nos olvidamos de nada? A correr! Nos vemo en el tren". Esos 300 metros fueron largos, la adrenalina nos permitió hacer todo ese trecho corriendo sin sentir el peso de los bolsos. "Permiso, permiso". Los chinos estaban listos para colarse, apretar y empujar pero no para correr. Fuimos pasando uno a uno hasta llegar a nuestro vagón, entregamos el ticket, veníamos bien pero no sabíamos cuántos chinos ya habían subido, ni cuánto lugar había para nuestros bolsos. Sin aflojar el paso subimos; estaba casi vacío, sólo faltaba acomodar los bolsos antes de que llegara la ola de chinos. Se ve que ya estamos bien sincronizados entre los cuatro, logramos colocar todo, apenas nos sentamos se empezó a llenar el vagón y los chinos puteaban porque no tenían lugar para sus cosas. Por suerte había un policía que defendió el lugar de nuestros bolsos.

El viaje fue malísimo: los asientos duros, los baños… para qué mencionarlos, mejor dejarlos en el olvido. Fueron 16 horas muy largas, no descansamos en lo más mínimo. Lo peor era que no sabíamos a dónde estábamos yendo, no teníamos ningún hostel de referencia para quedarnos ni sabíamos a ciencia cierta si podíamos ir desde ahí a Jiuzhaigou o no.

Cuando llegamos a la estación de Mianyang no encontrábamos a nadie que hablara inglés, como para que nos orientara un poco. Todo un problema. Queríamos encontrar la terminal de ómnibus a Jiuzhaigou y saber cómo llegar hasta ahí para comprar los boletos. Era imposible hacernos entender y entenderlos a ellos. Entre señas, dibujitos y expresiones nos entendieron. Averiguaron que el ómnibus salía en media hora y la terminal quedaba lejos. Así que un señor agarró su auto (nunca entendimos si era una especie de remise o un particular) y nos dijo que nos llevaba. Nuestra primera reacción fue "how much?", "free, free", nos contestó. Obviamente desconfiamos y nos dimos media vuelta, pero había un policía que nos estaba ayudando desde que habíamos llegado y nos dijo que fuéramos en ese auto.

El tipo nos llevó a los pedos porque no llegábamos. Ya en la estación, le agradecimos pila, también como pedo y fuimos a sacar los boletos. Después de más dibujos, gestos y expresiones en la ventanilla entendieron lo que queríamos, pero ya no había más ómnibus hasta la mañana siguiente. Compramos los boletos y preguntamos por un hostel para pasar esa noche, pero sólo sabían de hoteles que quedaban lejos.

Decidimos ir a la calle para buscar por nuestra cuenta. Caminamos media cuadra y se nos acercó un tipo, como para ver si precisábamos algo, otra vez entre señas y con algunas frases en chino de la lonely planet, le preguntamos por un hostel en la vuelta. Este tipo también nos ofreció llevarnos en el auto. Y ahí vamos otra vez nosotros: "how much?" y el tipo "free, free"; Esta vez confiamos, aunque no podíamos creer que nos pasara de nuevo lo mismo; dos se quedaron con todos los bolsos y los otros dos fuimos con el hombre. Nos llevó a un hotel barato que quedaba a una cuadra! Fuimos a buscar las cosas y nos quedamos ahí.

Estamos súper impresionados con todo este episodio. Las dificultades de comunicación, el hacernos entender a través de señas y dibujos. La generosidad y la preocupación de los locales, que se tomaron el tiempo para explicarnos, para alcanzarnos hasta donde necesitábamos. Quizás parte de ese interés que generamos era la típica curiosidad que caracteriza a los chinos, porque éramos como bichos raros, no había turistas por ahí, parecía una localidad productiva e industrial; pero la verdad, nos sorprendió mucho la amabilidad de esa gente.

martes, 21 de abril de 2009

PUESTA A PUNTO

Hola a todos!
Estamos en Songpan, un pueblo tibetano que est'a en la provincia de Sichuan, en el centro de China. Maniana arrancamos una traves'ia de dos d'ias a caballo por campos chinos! entre montanias y lagos. De ac'a, seguimos hacia Kunming, probablemente 'esta sea la 'ultima ciudad de China que visitaremos. De ah'i nos vamos a Vietnam, la idea es llegar alrededor del 28.

abrazo

PD perd'on por las tildes y las enies

lunes, 20 de abril de 2009

JIUZHAIGOU

Estuvimos dos días en Jiuzhaigou, una reserva natural en el centro de China, en la provincia de Sichuan. El lugar no tiene parangón jeje

montañas, picos nevados, cascadas, arroyos y lagos de colores

Parafraseando el archi-utilizado dicho popular "una imagen vale más que mil palabras", vamos a compartir varias fotos con ustedes, porque es difícil resumir en pocas frases tanta cosa linda!


Fotos parque Jiuzhaigou

Fotos entorno Jiuzhaigou

jueves, 16 de abril de 2009

SEDE DE LAS PRIMERAS DINASTIAS CHINAS

XIAN
Fotos


Después de visitar Pingyao, seguimos adentrándonos en tierras chinas y llegamos a Xian. Estuvimos varios días arrastrando un estado gripal que nos obligó a hacer un “parate” cuando llegamos a esta ciudad. Estuvimos los dos primeros días adentro del hostel; pero no sufrimos demasiado por esto porque lo único que queríamos era dormir. Al tercer día, ya más repuestos, fuimos a conocer a los Guerreros de Terracota; son la atracción más importante en Xian, están considerados la "octava maravilla del mundo". Son cientos y cientos de estatuas hechas de tierra cocida, que fueron encontradas bajo tierra. Fue el primer emperador de la dinastía Qin, Qin Shi Huang, el que ordenó crearlos.

Hay figuras de guerreros y también de caballos, son todas de tamaño natural. Cada guerrero pesa más de 300 kilos y su altura media es de 1,86 metros. Lo que más nos impresionó es que las estatuas son todas diferentes; unos guerreros tienen rasgos jóvenes, otros parecen más veteranos, unos más gordos, otros más flacos, con distintos peinados - que indicaban su rango – todos en diversas posiciones de combate.


Hay tres fosas, nosotros empezamos por la segunda, después hicimos la tercera y por último la primera, que es la más grande y llamativa.


En la segunda fosa se muestra el trabajo de arqueólogos, guerreros y caballos rotos, reconstrucciones, etc; pero no vimos a nadie trabajando. Lo que está bueno de esta fosa es que hay algunos guerreros en escaparates de vidrio, donde te podés acercar y ver los detalles con que fueron hechos y las diferencias entre unos y otros. En la tercera fosa se ven varios guerreros y generales con caballos. Después fuimos a la primera fosa, que es la más impactante porque tiene el malón de guerreros paraditos formando un ejército. Así estaban en un origen, como protegiendo la tumba del emperador Qin Shi Huang (que queda a un par de kilómetros de ahí). En una invasión posterior, encontraron ese ejército (que estaba escondido bajo tierra) y lo destruyeron en parte y volcaron estatuas. Parece que con mucho “laburo chino”, los arqueólogos reconstruyeron la mayoría.

Frente a esta obra humana tan magnífica y pensando también en la muralla china, nos surgió una inquietud: estos lugares que hoy son considerados maravillas fueron fruto de mucho esfuerzo y trabajo de cientos de chinos… y antojo del emperador de turno, que invertía muchos recursos para hacer estas construcciones tan impresionantes. La pregunta que nos surge es el costo de cada una de estas obras y el fin que tenían. Todas eran para goce de sí mismos o para cuidado de su imperio… parece egoísta; pero no dejan de ser impresionantes los lugares.

Después de ahí nos fuimos a conocer el Huaqing Hot Spring, un parque donde parece que el emperador Xuanzong (685-762) llevaba a sus amantes. El lugar es bien lindo. Como otros parques que visitamos, combinan verde, rocas, lagos y construcciones típicas chinas. Está en la falda de un cerro, a las afueras de Xian. Obviamente se paga entrada, como todo en China. Por suerte con tarjeta de estudiante la gran mayoría de las cosas sale más barata. Después subimos en teleférico hasta la cima del cerro, por supuesto había que pagar un ticket extra, nos dimos el gustito para tener una vista panorámica de la zona. Y quizás después bajar caminando. Cuando llegamos arriba resulta que si querías salir del mirador hacia el cerro para bajar, te cobraban una tercera entrada! No podíamos creer! Encima no se veía nada, porque había mucha niebla. Alex empezó a putear y les hizo señas a las que cobraban la entrada a ver si le cobraban por cagar también. Majo dijo que iba a crear un grupo en Facebook que se llamara “odiamos los ticket office de China!!!” Bajamos otra vez en el teleférico y al rato nos sacamos la calentura, la verdad que estamos disfrutando de terrible viaje, no da para calentarse.


Al día siguiente fuimos a pasear por arriba de la muralla en bicicleta. Primero que nada, pagar la entrada, obvio! y después arriba alquilás la bici para la recorrida; hay chibas convencionales y otras de dos asientos, una de estas alquilamos nosotros. Casi nos morimos pedaleando los 14 kms de los cuatro costados de la muralla, no sabemos si es que estamos fuera de forma o nos afectó un poco la altura; pero estuvo divertido.

Nos llamó mucho la atención la cantidad de demoliciones que vimos; muchos escombros, muchas grúas de construcción. La edificación permanente no solo nos llamó la atención acá, sino en todo el país. Parece que China va cambiando a pasos agigantados; no sabemos si es que va progresando, pero las construcciones no descansan. El monstruo se está despertando… se viene la próxima potencia mundial; por suerte son poquitos, no? Sólo unos 1.600 millones.

Queríamos ver algún espectáculo artístico en China, así que una noche nos fuimos a ver una presentación de música y danza típica de la dinastía Tang. Fue un poco corto, solo duró una hora, pero estuvo buenísimo. Había más de setenta personas en escena, entre músicos y bailarines. La mayoría de los instrumentos que tocaban eran raros para nosotros, típicos de estas zonas. Y muchas de las danzas eran con cintas de colores, nos preguntamos si la danza con cinta se habrá originado acá.

En Xian tuvimos que hacer todo un replanteo del resto del viaje. Queríamos ir al Tibet, pero se complicó demasiado. Había que sacar un permiso especial para entrar y solo podíamos ir en tour, obviamente todos eran carísimos, así que descartamos esa opción. Entonces dijimos de ir a dos ciudades tibetanas (en provincias chinas) Xiahe y Langmusi y hacer ahí un horse trekking por campos chinos. Después de sacar el boleto de tren nos enteramos que estas ciudades estaban cerradas a los turistas extranjeros. Odiamos al gobierno chino por un buen rato y después tratamos de armar una tercera opción. Al final decidimos ir un poco hacia el sur y tratar de llegar a Jiuzhaigou, una reserva natural enorme con lagos de colores que habíamos encontrado en Internet cuando buscamos información en Uruguay. Cambiamos el boleto de tren para Mianyang, que nos pareció la ciudad con estación de tren más cerca de Jiuzhaigou.

El día que nos íbamos aprovechamos para conocer la Pagoda de la Oca Salvaje. Lo más lindo del paseo no fue la pagoda, definitivamente, sino todo el entorno de parque y peatonales donde encontramos otra vez decenas de chinos y chinas bailando y haciendo deporte. Así nos despedimos de Xian que supo ser la capital antigua de China, hoy una ciudad moderna pero con mucha historia.